oct.. 24, 2022

EL pensamiento crítico como una nueva forma de adquirir valores (Parte 1)

EL pensamiento crítico como una nueva forma de adquirir valores (Parte 1)

                                                                                                     Por: Sandra Arritola Fernández
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Resumen: El presente artículo es una reflexión acerca de cómo el pensamiento crítico puede contribuir a la formación de valores en las instituciones educativas, la familia y la sociedad, con apoyo en el coaching educativo, el mentoring, y una educación holística integral. Abre el camino a nuevas formas de dialogar y diagnosticar los valores por los cuales las personas actúan y deben tener coherencia. 

Palabras claves: pensamiento crítico, coaching educativo, mentoring, valores.
                                                                    
Con esta frase comienza el análisis: ¿Cuántos estudiantes mueren cada día en las aulas por no desarrollar su pensamiento crítico y desconocer sus valores? Saben los maestros qué es el pensamiento crítico y cómo podemos desarrollarlo e integrarlo con los valores. El pensamiento crítico, según Scriven y Paul (1987), el Consejo Nacional para la Excelencia en Pensamiento Crítico lo definió como: ‘El proceso activo, hábil y disciplinado intelectualmente de conceptualizar, aplicar, analizar, sintetizar y/o evaluar información obtenida o generada por la observación, la experiencia, la reflexión, el razonamiento o la comunicación como una guía para la creencia y la acción”.  
Según esta definición, los invito a observar en los planteles educativos si la educación que se brinda genera acción, o a tener en cuenta a Elder y Paul (2002), cuando afirmaron que el pensamiento crítico consiste en cuestionar, mediante la formulación de preguntas esenciales, lo que aprendemos, leemos, escribimos, decimos y pensamos, y lo que dicen los demás. Es decir, discutir o poner en duda un asunto. Se analiza en las escuelas los valores que prevalecen, y cada estudiante cuando se presenta con su nombre y su apellido, también, enuncia el valor que lo identifica. Son muchas las interrogantes que andan sueltas en los pasillos de las escuelas, e incluso en la educación a través de la tecnología y a tener un pensamiento estratégico, es por ello por lo que se necesita el coaching y mentoring educativo para lograr el pensamiento estratégico.

Quintero (2014), consideró que el pensamiento estratégico “es la actividad y creación de la mente; (…) mediante la actividad del intelecto” (p. 73). Haciendo un análisis, con pensamiento crítico, considero, que hay mucho por hacer para que las habilidades y valores de los estudiantes se encuentren alineadas con el proceso docente educativo. ¿Son conscientes de sus valores? “El aprendizaje implica el fortalecimiento de las respuestas correctas y el debilitamiento de las respuestas incorrectas. El aprendizaje implica la adición de nueva información a su memoria. El aprendizaje implica dar sentido al material presentado, recurriendo a la información pertinente, reorganizándola mentalmente, y  conectándola con lo que ya se sabe” (Clark & Mayer).

Por otra parte, Vargas (2010), es del criterio que la experiencia de aprendizaje ofrece a los alumnos una experiencia compartida, donde a través del proceso docente educativo descubren, conocen, crean y desarrollan habilidades (p.2). Ontovieros 2012); Garibay (2020), consideraron ocho categorías de experiencia de aprendizaje: obtención de información, ejercicio de internalización, simulación, análisis, solución de problemas, diseño y construcción de modelo, prácticas en situaciones reales y generación de la innovación (p.4). Llama la atención, ¿dónde están los valores? La sociedad actual, viene estableciendo consenso en torno al nuevo paradigma del conocimiento. Las escuelas no escapan a esta realidad, su reto fundamental consiste en enfrentar cambios, desarrollando nuevas herramientas de análisis, transformando mentalidades y actitudes para que se adapten a las necesidades emergentes basadas en la información y el conocimiento y en la crisis actual de valores reflejados en la baja autoestima de los estudiantes y el incremento de suicides' y delitos escolares. Siempre hay una mejor manera de hacer las cosas.

Sánchez (2005), asumió que se puede considerar como valor el grado de importancia, significación o sentido que adquieren los objetos, las acciones, las situaciones o posiciones abstractos o materiales, en la medida en que responden a las necesidades de la especie y del ser humano en un determinado momento, y la lucha por ello, al ubicar y jerarquizar los bienes materiales y espirituales en orden de importancia. Se habla de lo que vale un objeto para satisfacer una necesidad y, por otro lado, se manifiesta la dependencia de constituir la meta de la vida. Lo cierto es que hay que saber delimitar ¿Qué emociones son generadas por nuestros pensamientos que nos permiten actuar en concordancia con nuestros valores?

 “El secreto no está en conocer todas las respuestas, sino en comprender todas las preguntas” (Bolaños, 2010, prr. 1). Y es cierto, para resolver las interrogantes planteadas es esencial elaborar preguntas claras, contundentes que sirvan de guía a los docentes en las aulas, como las siguientes:

 ¿Qué tipo de conocimiento es generado en las aulas?

¿Cuál es la base teórica para gestionar el conocimiento de los valores individuales y colectivos?

¿Cómo gestionar el cambio a la implementación de valores en las escuelas?

¿Qué modelo de estrategia es más adecuada para implementar estos cambios?

¿Somos consciente como educadores de saber gestionar las emociones de los estudiantes antes diferentes eventos educativos?

Son muchas las preguntas que se puede hacer un educador y aplicar a sus estudiantes para desarrollar el pensamiento crítico y gestionar sus valores. Si no sabe cómo hacerlo, es recomendable hacer uso del coaching y el mentoring para el desarrollo de personas y organizaciones, el estudiante y los profesores es el capital más valioso que poseen las instituciones educativas. Dejo abierto el artículo para futuras publicaciones.
 
 
Bibliografía

Clark. R. C & Mayer. R. E. De Learning and the Science of Instruction. Recuperado de, www.lider de proyecto.com

Elder, L. y Paul, R. (2002): The Art of Asking Essential Questions, Foundation for Critical Thinking

Garibay. B.B. (2002). Experiencias de Aprendizaje. Para que mis Alumnos Aprendan. Colección de Cuadernos de Investigacion. Universidad Autónoma del Carmen. Ciudad del Carmen.  
https://www.pinterest.com/pin/738238563905507779/  

Ontiveros. N. P.L. (2012). La Experiencia de Aprendizaje. Recuperado de, www.colombiaprende.edu.co.

Quintero. I.C. (2014). Pensamiento Estratégico: Reflexiones para una Comprensión y aplicación. Recuperado de https://revistas.upb.edu.co/index.php/RICE/article/view/2911 Academia de Ciencias Estratégicas, 1 (2), pp. 39 – 73.

Sánchez Hernández, Yamilé M. (2005) Estrategia de superación del docente de la carrera comunicación social, para educar en los valores de responsabilidad y patriotismo, con base en el pensamiento ético martiano. Tesis para optar por el grado de máster en Ciencias de la educación.

Scriven, M. y Paul R. (1987): “Critical Thinking as Defined by the National Council for Excellence in Critical Thinking”, 8th Annual International Conference on Critical Thinking and Education Reform.

 Vargas. F. (2010). Que son las Experiencias Significativas. Recuperado el 27 de febrero de 2018 de, Google Académico.