sep.. 23, 2021

"Siry: Corazón de Princesa Marina"

En la mayor de las Antillas, en la “Llave del Golfo”, vive la princesa marina llamada Siry. Aunque en el archipiélago cubano viven más de 11 000 000 (millones) de personas ella brilla como el sol por su gran corazón.
Cierto día la abuelita de Siry le regaló muchos juguetes, ella se puso muy contenta y le dijo a su abuela:
-         Abuelita, ¿le puedo dar juguetes a los otros niños?
La abuela le respondió:
-         ¡Claro Siry! Esos juguetes son tuyos, puedes hacer con ellos lo que quieras.
Los ojos de Siry brillaron como el sol y su sonrisa fue tan dulce que el arcoíris asomó su cabecita y preguntó:
-         ¿Qué te sucede Siry que estas tan contenta?
Siry le respondió:
-         Hoy puedo compartir mis juguetes con otros niños, ellos también van a sonreír.
Siry tomó su bolsa, guardó sus juguetes y mirando el arcoíris con su abuelita caminó hacia la escuela y dijo:
-         ¡Gracias abuelita! Muchas gracias por ser parte de mi vida y estar siempre a mi lado. Gracias de todo corazón.
Juntó sus dos manitas y dibujó un corazón para su abuelita.
La abuelita muy agradecida por tantas muestras de amor le dijo a Siry:
-         Siry, nunca olvides estas palabras: Si te cuesta dar las gracias, también te costará hacer algo por los demás, porque la gratitud es la memoria del corazón.

Recuerda:
“El respeto que das a los demás es un claro reflejo del respeto que te das a ti mismo”
                                                                     Robin Sharma
Reflexiona:
¿TE ESTAS RESPETANDO? ¿ERES EGOISTA?.
Cualquiera que sea la respuesta, ni buena, ni mala, cada día es una nueva oportunidad para comenzar y replantear las acciones que realizamos, así como Loly hizo con Charly, asume tu reto.
Recuerda:
“Para mi tener éxito es conseguir un equilibrio en todas las áreas de la vida. No puedes ser exitoso en tus negocios si tu vida personal es una vergüenza.
Zig Ziglar.
Para meditar no nos alejamos de la sociedad, no nos escapamos de ella, sino que, muy al contrario, nos preparamos para reinsertarnos adecuadamente en ella”.
Thich Nhat Hanh.